Durante décadas la receta fue clara: grado, máster, quizá doctorado, y después el primer trabajo. Cada título era una apuesta razonable porque la información estaba en manos de las universidades. Hoy la información está en el bolsillo de todos, y la ecuación ha cambiado.
El coste de oportunidad se ha disparado
Un doctorado son cuatro o cinco años. Un máster, uno o dos. En una época en que una persona sola, con herramientas de IA, puede lanzar un producto en semanas, esos años cuestan más que la matrícula: cuestan lo que habrías construido, aprendido y ganado en ese tiempo.
En el pódcast Moonshots (episodio 307) lo planteaban así al hablar de los MBA y, por extensión, de la ingeniería: en lugar de estudiar cuatro años, la gente irá a construir cosas, y al cabo del tiempo se le preguntará qué has construido. Si es lo bastante bueno, eso es la credencial. Es una predicción, no una certeza, pero ayuda a pensar.
Pero construir solo también tiene un coste
Quien lanza un proyecto sin guía repite errores que otros ya cometieron: contrata mal, fija mal el precio, se enamora de la idea equivocada, o pasa seis meses sobre algo que un mentor habría descartado en una tarde. Lo que se ahorra en matrícula se paga en tiempo perdido.
La combinación que funciona
- Construye algo real: una empresa, un producto, un portafolio, un proyecto de investigación propio.
- Aprende la teoría con IA, justo cuando la necesitas.
- Ten uno o varios mentores que hayan hecho lo que tú quieres hacer, para revisar decisiones, evitar trampas y abrir puertas.
- Enseña tus resultados. Un producto con usuarios dice más que una nota.
Así, lo que de verdad aportaba la universidad —el contacto con gente experimentada que te toma en serio— lo conservas, y te ahorras lo que ya no hace falta pagar.
Un matiz honesto
Esto no sirve para todo. Quien quiere ser médico, abogado o ingeniero en una profesión regulada necesita su titulación, y un buen mentor ayudará a sacarle partido. Y no todo el mundo quiere o puede emprender. La idea es otra: el título deja de ser el único camino, y la mentoría deja de ser un lujo de quien tiene contactos.
Para eso hemos creado MiMentor: que tener a alguien con experiencia de tu lado esté al alcance de cualquiera que esté empezando.
